Thu. Feb 25th, 2021

La cafetera italiana

Soy hijo de un tostador de café y crecí rodeado de la inconfundible fragancia del café, en casa, en el auto, en todos lados… tal vez por eso para mí la felicidad tiene perfume de café. Cuando llegué a la adolescencia y empecé a necesitar dinero para algunos gastos, mi papá me comentó que conocía una forma interesante de ganarme unos pesos, dando así inicio a mi fugaz pero exitosa carrera como técnico amateur de cafeteras Volturno. Mientras aprendía a cambiar, reparar y limpiar sus partes, nació un entrañable cariño por esta noble y tradicional cafetera, que correctamente utilizada es capaz de ofrecer una excelente taza de café.

EL AGUA Y EL CAFÉ

  1. Usar agua de buena calidad: el café es 98% agua, por eso es importante usar agua filtrada.
  2. Usar café fresco de buena calidad: lo ideal es buscar un tostado medio (nunca torrado) de fecha reciente, idealmente dentro de los 30 días de tueste. También es importante que los granos sean de buena calidad y tener en cuenta que la cafetera italiana se expresa mejor con cafés de baja acidez, como los de Brasil, Honduras, etc.
  3. Molienda adecuada: molido en el momento hasta un punto medio fino (similar a la sal de mesa o a la arena). Si la molienda es muy fina el café será amargo y es posible que lleguen partículas sólidas hasta la taza; si es demasiado gruesa el café tendrá poco cuerpo y sabor.

PREPARACIÓN

1. Llenar la parte inferior con agua CALIENTE (cerca del punto de ebullición) hasta el nivel de la válvula de seguridad, pero sin sumergirla. Calentar el agua ahorra tiempo y evita que la cafetera se recaliente y termine cocinando el café molido, lo que produce un sabor metálico.

2. Llenar el embudo al ras con el café molido y nivelar con el lomo de un cuchillo, pero SIN COMPACTAR porque eso producirá un sabor amargo.

3. Cerrar la cafetera tomando la parte inferior con un paño (ya que estará caliente) y la parte superior por el cuerpo de la cafetera, evitando sobreajustar la rosca o hacer fuerza con el asa.

4. Colocar la cafetera a fuego medio-bajo, prestando atención a que el asa no quede en contacto con el fuego.

5. Colocar una pequeña cantidad de agua A TEMPERATURA AMBIENTE en la cámara superior y dejar la tapa abierta para evitar que el café se queme. Algunos en lugar de agua a temperatura ambiente colocan un cubito de hielo, que cumple la misma función.

6. Luego de algunos minutos el café debe comenzar a aparecer suavemente (no a borbotones) en la parte superior como un jarabe espeso, que se irá tornando cada vez más claro y ligero. Cuando haya pasado un poco más de la mitad del café, cerrar la tapa, retirar la cafetera del fuego (se puede apoyar sobre un paño mojado para bajar la temperatura) y esperar que el café termine de pasar a la cámara superior.

7. Revolver el café y servirlo inmediatamente, evitando dejarlo mucho tiempo en la cafetera ya que puede recalentarse y adquirir sabores metálicos. Las cafeteras italianas producen un café intenso, aromático y concentrado. Si se desea un café más liviano, se puede agregar agua caliente en la taza de la preparación final para obtener un café más liviano, similar al americano.

MANTENIMIENTO

Las cafeteras italianas duran muchos años si se cuidan adecuadamente. Las averías más frecuentes se producen al dejarlas olvidadas sobre el fuego, por utilizar el asa para hacer fuerza al enroscar o desenroscar, golpear las roscas o los bordes del embudo (al retirar el café usado), no lavarlas bien (se lavan solo con agua caliente y esponja) o no secarlas correctamente antes de guardarlas (es recomendable guardar las partes separadas) o por la falta de mantenimiento periódico (cambio de juntas de goma, retirar el filtro y limpiar la columna central).

7 PROBLEMAS COMUNES

  1. El café sale amargo o con sabor metálico: controlar la calidad del café y la limpieza de la cafetera, utilizar una molienda un poco más gruesa, retirar la cafetera del fuego unos segundos antes y/o utilizar fuego más bajo.
  2. El café sale aguado: controlar el llenado correcto del embudo (no se debe llenar menos para obtener menos tazas) y nivelar el café con el lomo de un cuchillo (sin compactar). Tal vez sea necesario utilizar una molienda un poco más fina.
  3. El café no sube: controlar si utilizamos las cantidades correctas de agua y café (de la molienda adecuada). Verificar si la junta, el embudo y las roscas están en buenas condiciones (si la junta es nueva, puede ser necesario ajustar la rosca un poco más, hasta que tome la forma y selle correctamente).
  4. Salida de agua o vapores por la rosca: apagar el fuego inmediatamente, dejar enfriar y controlar si quedó café molido dentro de la rosca, impidiendo un cierre adecuado. También puede ser producto de una molienda demasiado fina o daños en la junta de goma (se puede cambiar fácilmente).
  5. Salida de vapores por la válvula de presión: apagar el fuego inmediatamente y dejar enfriar. El exceso de presión puede deberse a una cantidad excesiva de café en el embudo, a una molienda demasiado fina, a haber compactado el café dentro del embudo, o a la utilización de un fuego demasiado alto. También puede haber algún problema con el pistón de la válvula de seguridad, que queda trabado debido a acumulación de sarro o sedimentos del agua.
  6. Queda trabada la rosca y es difícil abrirla luego de preparar el café: ajustar un poco menos la rosca al preparar el café o desenroscar media vuelta antes que la cafetera se enfríe totalmente.
  7. Depósitos o manchas blancas en el interior de la parte inferior: en general se debe a haber guardado la cafetera cerrada sin un secado adecuado. Limpiar con vinagre blanco y agua caliente utilizando una esponja o cepillo. En caso de manchas resistente, usar un cepillo con cerdas de metal blandas.

☕ El Lado B

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