Thu. Feb 25th, 2021

Teaspoon of instant coffee from above with the jar of coffee below.

CAFÉ SOLUBLE

El café soluble (o instantáneo) comienza su largo procesamiento mediante una extracción en etapas que lo somete a altas temperaturas (superiores a los 150°C) y presiones para obtener un líquido con una elevada concentración de sólidos, el cual posteriormente se filtra en forma centrífuga, o con técnicas más sofisticadas como el congelamiento o la evaporación. Este concentrado de café se somete posteriormente a distintos procesos industriales para intentar restablecer los componentes aromáticos y de sabor perdidos durante el agresivo proceso de extracción y que se recuperan con el uso de gases, solventes, presión y otros métodos químicos. Finalmente, el líquido concentrado se debe deshidratar, lo cual se logra con calor o por congelamiento. Con el método por calor, el café líquido se pulveriza a más de 20 metros de altura dentro de una torre de secado y la elevada temperatura produce la evaporación de los líquidos durante la caída. Al llegar a la parte inferior de la torre solo quedan los sólidos, que luego se humedecen nuevamente para formar los conocidos gránulos de café soluble. El procesamiento por congelamiento es algo más complicado y costoso; el café concentrado se congela en una serie de pasos que llegan a temperaturas de hasta -50°C, luego estos trozos congelados se rompen en partículas de un tamaño específico para que, al introducirlos en una cámara de secado por calor, el hielo se vaporice y permita la separación de las partículas de café. Antes del empaque final usualmente se le agregan al café componentes aromáticos, y se lo trata con gases como nitrógeno o dióxido de carbono para que se mantenga seco. Al llegar a la taza del consumidor, el café soluble (en general robusta de baja calidad y recolectado en cualquier estado de madurez) fue sometido repetidamente a temperaturas superiores a los 150°C, altísimas presiones, centrifugado, pulverización, precipitación, congelamiento a temperaturas de hasta -50°C, separación mecánica, tratamiento con gases e innumerables procesos químicos… Esto explica bastante el porqué de su amargo carácter.

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